Es frecuente que las áreas de recursos humanos revisen perfiles personales o de empresas en redes sociales para el proceso de reclutamiento. Sabemos que hay plataformas que ayudan al proceso de selección de personal como LinkedIn, Monster, Indeed, etc pero hay redes como Facebook, Twitter o Instagram que pueden mostrar o dar indicios del comportamiento, valores, dominios, e intereses de una persona y esos es clave si están en sintonía con organización a la que postulan.

El director o líder de un área tampoco puede estar ajeno a esta presencia digital para hacer marca personal, dar opinión de un tema de industria o mostrar indirectamente los valores de su organización, es más puede ayudar sin querer, a recibir propuestas de empleo de headhunters. Es indispensable ahora tener una presencia adecuada en alguna red social, sea una cuenta en linkedIn, twitter o tal vez un blog, luego entender cuán grande será su disponibilidad de recursos y tiempos para responder, publicar y monitorear para que la relevancia de su cuenta e influencia no se pierda en el infinito del social media. Recordemos que estar en digital otorga cercanía, empatía, disposición a la conversación y horizontalidad, esto hace sentir que el ejecutivo es parte del entorno y no está en las nubes. También debe ser cuidadoso con el criterio de “publicación en contexto”, es decir, publicar en redes sociales no asume un único público objetivo. Por ejemplo, podemos dividir nuestras publicaciones sobre temas de índole familiar, amical, estudios, corporativo interno y corporativo externo. Facebook ayuda mucho en esta selección con las denominadas listas de contactos, donde uno puede asignar la publicación a grupos de contactos tales como amigos de universidad, empleados del trabajo, gerentes, de manera de separar las diversas conversaciones que quiera compartir con los respectivos stakeholders.

Otro tema importante es cómo se maneja la reputación en digital, pues en esto vale más lo que dicen los demás sobre uno, que lo que diga uno mismo. Así tengamos una web corporativa que respalde nuestro nombre, ésta siempre tendrá menos valor que los contenidos que otras webs o personas cuenten sobre nosotros. “Googlear” nuestros nombres por lo menos una vez al mes debería ser parte de nuestras tareas digitales, teniendo en cuenta que aquí lo ideal es informar correctamente sobre nuestro perfil o de los contenidos que se muestran en los resultados de búsqueda estén en armonía con nuestras acciones reales y que, por lo menos, dejen claro quiénes somos en realidad.

Ahora ¿De qué hablar en redes? Debemos asociarnos a un tema, tal vez a una actividad profesional, una afición o algo que puedas desarrollar a gusto sin que te requiera un esfuerzo adicional. “Publicar” lo que hacemos simplemente puede convertir eso que te gusta en una fortaleza o un rasgo suyo importante. Se debe tener en cuenta que este proceso no puede ser unidireccional, cada publicación siempre traerá una interacción, así sea, una vista de una foto, un clic en un enlace o un comentario, siempre dará pie para el inicio de una conversación. Con esto puedes moldear tu marca personal en cada momento enfocándote en lo que eres eres fuerte, luego no podrás quedarte quieto, tiene que continuar conversando, respondiendo, para no diluirte y quedarte en el olvido. Mira que información es relevante para ti y vinculante para tus colegas, empleados, u otros stakeholders. No hagas presión para que otros comenten, no hagas spam, ni digas que tu empresa es la mejor de todas, así lo sea, deja que la información fluya naturalmente, cultiva la conversación, prueba unos días y verás que la conversación empezará.

La reputación y la marca personal en digital se hace más relevante en base a cuanto más nos linkean o interactúan con nosotros. Las plataformas de redes sociales son muy abiertas y también dan oportunidad a que agresivos competidores, personas malintencionadas, o ex trabajadores con mucha envidia puedan generar información parcializada o falsa y publicarla adrede en foros, blogs, o redes. Esto se torna peor si es que algún influenciador o personaje público, cree en esa información y lo comparte entre sus contactos sin confirmar su veracidad. Esto puede dañar duramente tu reputación. Tenemos que estar atentos a esas situaciones y deslindar lo que pueda estar faltando a la verdad lo más rápido posible; con una búsqueda rápida en cada red social, podríamos rápidamente saber si estamos o no en control. Hay una herramienta que permite la notificación por email ante menciones a nosotros en la web, se llama Google Alerts, y se puede configurar fácilmente. Este servicio gratuito envía un correo electrónico cada vez que el robot de Google encuentra la palabra que hayamos definido en su rastreo, nosotros podemos definir esa palabra clave como nuestro nombre y apellido, nuestra compañía o el nombre de un producto o servicio. Hay otra plataforma de fácil uso que se llama Mention que hace un repaso en varios redes sociales y puede darte un reporte diario al email. Imagínate el daño que puedes recibir si no tienes una presencia en las redes sociales importantes. Es fundamental para el ejecutivo de hoy tener una presencia bien manejada en digital, como parte de su reputación y marca personal. Aquí un análisis en Gestión donde aclara que solo el 10% de los ejecutivos peruanos tiene una presencia digital.

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